Una estructura narrativa para un lector despierto, dispuesto a escudriñar y comprender la realidad: esa es la propuesta hecha a través del libro “Del naufragio intuyo el alba”, obra de David Gómez Rodríguez publicada por la editorial Senzala que fue presentada en la 21.a Filven Yaracuy.
En este texto, Gómez Rodríguez utiliza el manicomio como metáfora de una Venezuela impactada por la imposición externa de una economía de guerra. A través de un profesor que lucha por defender la esperanza, gesto que acaba por tildarlo de demente, el libro y el diseño del mismo proponen un juego literario de capas temporales que exige un lector activo, retándolo no solo a interpretar el país, sino a interpelarse a sí mismo frente a su realidad.

Juan Parada, Autoridad Única de Cultura del estado Yaracuy, definió la novela como un reto para el “lector interactivo” que busca desentrañar la realidad nacional a través de una matriz narrativa compleja. En este sentido, sostuvo que la obra no se limita a lo evidente, sino que funciona como una estructura de capas donde el lenguaje poético permite una interpretación profunda del país.
El libro “tiene esta forma de muñeca rusa que va descubriendo una nueva muñeca en la medida que vamos quitando las capas”, dijo Parada, quien agregó que esta estructura exige una lectura que abandone la pasividad en favor de la reflexión crítica. Aunado a lo anterior, enfatizó que, si bien la obra posee un marcado planteamiento político, logra distanciarse con éxito del discurso panfletario gracias a su sólida base filosófica.

De este modo, la obra narrativa se convierte en un retrato fiel del siglo XXI que trasciende la postura acrítica, pues se construye desde la mirada integral que “debe tener un gran novelista, un gran narrador y un gran poeta”, resaltó Parada.
La Autoridad Única de Cultura del estado Yaracuy detalló que esta capacidad de capturar el momento histórico sin sacrificar la estética es lo que otorga a la novela su verdadero valor testimonial y artístico. Por consiguiente, el libro retoma ese “lenguaje atrevido y renovativo” necesario para reflejar la crudeza de la violencia política y las transformaciones sociales, conectando las tensiones del presente con las fracturas históricas del pasado.
Del caos interno a la lucidez literaria
David Gómez Rodríguez reveló que la génesis de la obra se sitúa en un momento de profundo quiebre espiritual y político para el país: la siembra del comandante Hugo Chávez. Ante este panorama, asumió el inicio de su escritura como una respuesta a una situación interna caótica, retando a quienes intenten encasillar su trabajo.
“El que crea que esto es un panfleto, descríbalo como loco”, sentenció, al reafirmar que su novela trasciende la militancia para convertirse en un complejo ejercicio poético.
Para el licenciado en Desarrollo Humano, magíster en Ciencias Políticas y Dr. PhD. en Ecología del Desarrollo Humano, el texto cobra su verdadera dimensión solo cuando se encuentra con la interpretación ajena, pues “la mirada del otro es la que hace referente a la obra en general (…) se prueba la obra en los otros”.

En esa óptica también se inscribe la estética de su libro: en su portada aparece tachada la frase “El naufragio del alba”. Y no es una simple corrección, sino un recurso literario central, un ejercicio de desahogo y provocación.
“Algunos me dijeron que es tachadura, pero no es tanto tachadura, eso parece más un subrayado”, dijo el escritor, quien invitó al público a descubrir qué se esconde tras esa línea que marca el ritmo de la narración.
Además de la presentación de libros, la 21.a Filven Yaracuy ofrece una programación especial para los niños y niñas, y una oferta editorial que supera los 5.000 ejemplares. Se trata de títulos y novedades de editoriales como Monte Ávila Editores Latinoamericana y El perro y la rana, ambas adscritas al Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), entre otras.
La feria, que recorre el país bajo el lema “Leer humaniza”, termina este 21 de marzo en el Museo Carmelo Fernández de San Felipe.


