Alrededor de 70 jóvenes y sus profesores de la Escuela Nacional de Poesía “Juan Calzadilla” convirtieron la palabra en un acto de resistencia. Congregados en la 21.a Filven Monagas, los estudiantes protagonizaron un recital que evidenció la madurez de un proyecto que transforma realidades en el estado.

Miguel Mendoza Barreto, coordinador regional de la escuela y jefe de la Oficina del Historiador, destacó que este encuentro en la feria funcionó como el cierre pedagógico de 10 liceos. “En tiempos de agresión, trazamos rutas para que la juventud se aproxime a la lectura”, afirmó Mendoza, quien agregó: “Gracias a sus facilitadores, los muchachos hicieron de la escritura una posibilidad vital”.

La experiencia juvenil cobró vida con testimonios como el de Andrés Fernández, del Centro Educativo “Isabel Padrino de Campos”, quien definió la poesía como una vía para expresar lo guardado en el alma y transmitir mensajes al mundo. Fernández aconsejó a sus pares la lectura de diccionarios y textos diversos para cumplir sus metas. En sintonía, su compañero de institución, Jero Lanz, resaltó la belleza del encuentro: “En este lugar tan bonito vi cosas interesantes, conocí nuevos poetas y escuché nuevas opiniones sobre la poesía; es un tema muy hermoso que pega mucho en el alma”.

El impacto del proyecto vinculó a la familia y construyó una senda para la sociedad monaguense. Al respecto, Mendoza Barreto indicó que esta labor garantiza una ciudadanía sensible y humanista. “Por cada artista, hubo un violento menos”, sostuvo.
Además de recitales poéticos, la 21.a Filven Monagas ofrece una oferta editorial diversa, así como una programación que incluye conversatorios, presentaciones de libros y actividades para niños, niñas y jóvenes hasta este 28 de marzo, bajo el lema “Leer humaniza”.

