Escudos y resistencia contra el bloqueo imperial

El «Salón de los Escudos» del Palacio Federal Legislativo parece un lugar ideal para conversar sobre el bloqueo imperialista, en el foro homónimo que convocó la 17ª FILVEN con la presencia de la investigadora española, Arantxa Tirado y el viceministro, William Castillo. Protegidos por los elementos del Escudo presentes en la extraordinaria obra artística de…

El «Salón de los Escudos» del Palacio Federal Legislativo parece un lugar ideal para conversar sobre el bloqueo imperialista, en el foro homónimo que convocó la 17ª FILVEN con la presencia de la investigadora española, Arantxa Tirado y el viceministro, William Castillo.

Protegidos por los elementos del Escudo presentes en la extraordinaria obra artística de Pedro Centeno Vallenilla, los participantes del foro demostraron su irrestricta decisión a resistir el escenario de crisis provocado por los Estados Unidos y otros países del mundo a través de sus medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela.

El viceministro Castillo destacó que se trata de «una historia terrible que tenemos que contar», y sobre la cual el Observatorio creado por la recién promulgada Ley Antibloqueo hace un esfuerzo por cuantificar y cualificar el daño contra la nación y sus habitantes.

Castillo retoma la idea de shock trabajada por Naomi Klein en su libro, para recordar que tal estrategia imperial no apunta exclusivamente a lo material, sino «a lo que nos sucede en la cabeza, en la consciencia, una perdida o suspensión del sentido, cognitiva, que nos desconcierta y nos da miedo».

Frente a ello, prosigue Castillo, la mejor fórmula defensiva es la construcción de un relato, de «una identidad, la conexión con lo que somos y lo que hemos sido». En ese sentido, el viceministro resalta que esa fue la ruta trazada por Hugo Chávez: «Él nos decía y repetía: eso no es historia, es presente».

Por su parte, la invitada internacional planteó la importancia «tener conciencia del proceso histórico», como forma de resistencia a los ataques externos. «Se tratan de los únicos procesos revolucionarios vivos. Si cayera Venezuela o Cuba, sería brutal para todos, en especial por las posibilidades de construir otros proyectos».

El consenso del auditorio fue total. Las palabras de los presentes coinciden en la necesidad de resistir un ataque que no puede ser descrito como «sanción» pues el pueblo no reconoce la autoridad de potencia extranjera alguna: «A los venezolanos nos gusta ser libres».

El mejor escudo contra el bloqueo es la consciencia del pueblo.

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