La Galería de Arte Nacional se llenó de aplausos, palabras sentidas y compromiso colectivo durante el conversatorio sobre Justicia de Paz Comunal, celebrado en el marco de la 21ª edición de la Feria Internacional del Libro de Venezuela. El encuentro estuvo encabezado por la magistrada Tania D’Amelio, presidenta de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y coordinadora nacional de esta jurisdicción. También contó con la participación de Caryslia Beatriz Rodríguez, presidenta del TSJ, y del mayor general Jesús Emilio Vázquez Quintero, presidente del Circuito Judicial Penal Militar y Corte Marcial; junto a otros magistrados, jueces y representantes comunitarios.
La oportunidad de presentó como una mezcla de reconocimiento, emoción y visión compartida. D’Amelio asumió la coordinación de este proyecto “como anillo al dedo”, según palabras del orador que la presentó, destacando su conexión genuina con la gente, su vocación de calle y su fe inquebrantable en el poder transformador de la comunidad.
En la actividad se recordó que más de 28 mil jueces de paz comunal fueron electos por voto popular en diciembre de 2024, cumpliendo la visión del presidente Nicolás Maduro de declarar ese año como el “año de la justicia de paz comunal”. Y detrás de cada cifra hay rostros, voluntades y muchas ganas de armonizar el territorio desde el afecto.
Justicia comunal en construcción
La magistrada D’Amelio compartió que el proyecto avanza con cerca de cinco mil módulos de justicia de paz comunal, algunos plenamente operativos, otros aún en construcción. Pero, afirmó que el entusiasmo no se apaga, incluso si hay que reunirse “bajo una mata de mango”, como ella misma comentó entre risas, aludiendo a una imagen compartida por compañeros en Monagas. La justicia comunal, añadió, no espera sedes formales: “se instala donde hace falta, donde la comunidad la llama”.
Reveló que solo en Caracas ya se han atendido más de 3.000 causas sin judicialización y eso —según sus palabras— no es poca cosa. La importancia recae en que eso evita que los tribunales penales se saturen, pues se ofrecen soluciones antes que sanciones. Aludió como ejemplo la posibilidad de intervenir en conflictos en canchas deportivas para evitar detenciones innecesarias, promoviendo horarios compartidos para niños, adultos y abuelos, siempre en diálogo con los consejos comunales.
Aseveró que “la justicia de paz se construye con amor, compromiso, respeto y autoridad moral”, reconociendo que los jueces fueron electos directamente por sus comunidades, quienes los vieron actuar, mediar, conciliar y construir soluciones, día tras día. También reflexionó sobre la dificultad de educar, incluso, dentro de nuestras familias y cómo eso refleja el reto mayor que representa organizar la vida comunitaria. “Si con nuestros hijos cuesta, imaginen en una comunidad”, dijo, con tono coloquial.
Un proyecto por la familia
Durante el conversatorio, D’Amelio agradeció al equipo de coordinación por su entrega —“pocos haciendo mucho”— y reconoció emotivamente la presencia de su esposo y su hija Francesca, destacando que todo lo que hace lo realiza pensando en ellos. “Cuando uno trabaja en la justicia de paz, uno ve a sus hijos, a sus nietos, a su familia allí reflejados”, afirmó. Asimismo, sostuvo que al asumir este rol se siente madre de 28 mil 374 jueces y juezas de paz comunal, a quienes llamó “encantadores”, aun cuando reconoce que a veces hay que “subirles la ceja”.
Para concluir, enfatizó en la necesidad de sostener este proyecto con base en la constancia, el afecto y la autoridad moral. “Porque en medio de un mundo atribulado, Venezuela está firme, llamando a la paz, a la convivencia, al arbitraje… hablando se entiende la gente”.
En su fin de semana de clausura, la Filven 2025 demostró, una vez más, que cuando la cultura se encuentra con la justicia, el país se abraza y avanza. Aún queda oportunidad de visitar la Feria y la cita es este domingo 13 de julio, fecha en la que se tienen planificados foros, charlas, talleres, presentaciones de libros y un sinfín de actividades programadas para los niños en el Pabellón Infantil.
FILVEN/GG/MR