La identidad nacional, la creación literaria y el pensamiento crítico fueron el hilo conductor de la 21.ª Filven Miranda, fiesta de la palabra que reunió a lectores con autores nacionales, editoriales, libreros y demás agentes relacionados con el libro, bajo una diversa programación cultural.
Celebrada del 6 al 7 de marzo en el municipio Carrizal, esta edición rindió tributo a la labor de investigación de Karina Estraño, como escritora regional homenajeada, y Dionys Rivas, como escritora nacional invitada. Ambas presentaron obras centradas en las culturas afrovenezolanas, resaltando la lectura y la escritura como herramientas indispensables para la soberanía intelectual.

“La lectura y la escritura tienen una raíz plural. Invito a los jóvenes a que se sumerjan en este mundo porque permite conectarnos con otras vidas, testimonios y experiencias. El acto de leer y escribir es colectivo, liberador y nos permite conectarnos con nuestra historia y con lo que somos”, señaló Rivas.
Diversidad editorial y nuevas voces
La oferta de la feria destacó por su variedad, integrando sellos públicos, privados e independientes. Entre los títulos presentados sobresalieron crónicas, cuentos y poemarios, así como obras de fondos editoriales del Estado.
El evento también se afianzó como plataforma para el talento emergente. El joven escritor Adolfo Salavarría presentó “Cuentos recurrentes”, compartiendo con el público los desafíos que enfrentan los noveles autores en el camino a la publicación.

“Cuando escribí mi primer relato breve no me imaginé que 22 años después estaría presentándolo junto a 13 relatos más en la Filven”, expresó el autor.
Ante un público conformado mayoritariamente por adolescentes y jóvenes, Salavarría detalló su proceso creativo y la adaptación de sus relatos al lenguaje teatral.
“Los invito a leer, crear, explorar y a no detenerse por las limitaciones que puedan aparecer en el camino… Lo importante es escribir y con el trabajo hecho buscar alternativas para la publicación”, enfatizó.
Pensamiento crítico e identidad
El debate contemporáneo tuvo su espacio con la presentación de “La dictadura del algoritmo”, de Gustavo Villapol. Acompañado por la alcaldesa del municipio Carrizal, Jeniffer Mujica, y por Valentina Vadell, el autor reflexionó sobre la influencia de la tecnología en la percepción social. Villapol destacó que el pensamiento crítico es la clave para comunicar la realidad de los pueblos y resistir el control digital.

“Valoremos la paz que tenemos y qué mejor lugar para disfrutarla que una feria del libro”, indicó Villapol, subrayando la relevancia de estos espacios en el contexto actual del país.

Por otro lado, la feria enalteció el orgullo regional con el libro “El Tequeño es de Los Teques”, de Farith Fraija y Manuel Almeida Rodríguez. Fraija, alcalde del municipio Guaicaipuro, manifestó su satisfacción por rescatar la historia de las hermanas Báez y su icónica creación, hoy embajadora de la gastronomía venezolana y ganadora de un Récord Guinness en 2023.


“La Filven siempre ha sido un espacio para quienes con este tipo de materiales hemos querido salvaguardar nuestra cultura, nuestra historia y nuestra identidad”, subrayó.
Creatividad, diversión y formación
El público infantil ocupó un lugar privilegiado. A través de talleres y actividades lúdicas, los más pequeños exploraron elementos identitarios venezolanos. Como aspecto innovador, se incluyó un espacio de concientización sobre fauna exótica, promoviendo el respeto por la biodiversidad.


Además, gracias a la alianza entre el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC) y el Fondo de Cultura Económica de México, se distribuyó la colección “25 para el 25” a jóvenes estudiantes de la entidad mirandina.


La Filven continúa su recorrido por Venezuela con la certeza de que, mientras exista un libro abierto y un lector dispuesto a descubrirlo, el aprendizaje, el diálogo y la creación serán posibles.
La máxima fiesta de las letras en el país abrirá sus puertas este jueves 12 de marzo en Anzoátegui, en la Biblioteca Pública Central Julián Temístocles Maza de Barcelona, y Delta Amacuro, en la Biblioteca Pública Central Andrés Eloy Blanco de Tucupita.











