Este sábado 29 de noviembre, cuando se celebra en Venezuela el Día Nacional del Escritor, fueron presentados en la 21.a edición de la Filven Mérida los libros “Los ríos de la ira”, segunda edición, y “Un tren viaja al cielo de la medianoche”, del activista por los derechos humanos Tarek William Saab.

En el evento, el reconocido poeta y ensayista, actual Fiscal General de la República, estuvo en compañía del gobernador de la entidad merideña, Arnaldo Sánchez; el viceministro para el Fomento de la Economía Cultural y presidente del Centro Nacional del Libro (Cenal), Raúl Cazal, y de Alberto Jiménez Ure, quien es autor de “SAAB (una vida literaria)”, un libro de crítica literaria.
Sus primeros pasos
Durante su intervención, Saab recordó que sus primeros pasos en la poética los dio en su adolescencia, siendo el poema Lluvia el primero que escribió.
“Uno debe creer en sí mismo”, destacó el escritor, quien añadió que para avanzar en la creación literaria no hace falta solo escribir, es necesaria la lectura y la influencia de otros escritores. “Nosotros somos muchas veces lo que hemos vivido de niños y de jóvenes; en el caso nuestro, fue la literatura, la lectura”, expresó.

El escritor reflexiona sobre su propia trayectoria como lector y escritor desde la infancia, mencionando su admiración por autores como Vicente Aleixandre, Khalil Gibran y Hermann Hesse. Ya que comenzó a leer a los cinco años, considera importante incentivar la lectura en los niños y las niñas, pensamiento que le llevó a recordar sus experiencias en librerías y los descubrimientos de obras literarias significativas durante su adolescencia, especialmente las publicadas por Seix Barral, que incluían autores como Benedetti y Neruda.

A pesar de su deseo de escribir, confesó que sentía que sus primeros intentos no eran satisfactorios. Esa inquietud le generó interés por estudiar Letras “para mejorar” y ser tan bueno como aquellos autores que admiraba en su juventud.
“Todo está escrito en la vida”, dijo, cuando habló sobre su decisión de abandonar la carrera de Letras que estudiaba en la Universidad de Los Andes, para ir a Caracas, donde conoció al comandante Chávez en el Cuartel San Carlos. En la capital venezolana, emprendió sus luchas contra las políticas de represión de los gobiernos de la IV República.
Una voz consolidada
Arnaldo Sánchez, gobernador de Mérida, felicitó a Saab, así como a los y las poetas que se reunieron en la Filven a propósito del Día del Escritor en Venezuela. Reconoció a quienes crean a través de la palabra y que, además de escribir, también promueven el libro y la lectura.


En ese sentido, destacó la vida y obra del poeta anzoatiguense, “que tiene una responsabilidad extraordinaria” en su labor creadora.
En el encuentro, el viceministro Cazal mencionó que para Saab “es una felicidad estar en una ciudad que le trae recuerdos de sus tiempos de estudiante”. Luego, recordó que si bien la poesía de Tarek es esencialmente política y se demuestra en “Los ríos de la ira”, también tiene “influencia de lo amoroso” en sus poemarios más recientes, como “Un tren viaja al cielo de la medianoche”.

“Tarek tiene influencia y ha sido impactado por la poesía de Ramón Palomares”, acotó Cazal, contando que, cuando Saab leyó al poeta merideño por primera vez, “no podía creer ese tipo de poesía”. También admiraba en el momento a Pepe Berroeta, a quien continúa teniendo como uno de los más influyentes en su escritura.
Cazal enfatizó que Saab “ya era una voz muy sólida que parecía la de un poeta muy maduro”. Parte de esa madurez como poeta se forjó por el momento histórico que vivió. “Era la época en que se vivía el terror de los Estados Unidos implantado en América del Sur y en Centroamérica con las dictaduras”, acotó el viceministro, añadiendo que “la operación Cóndor estaba en su momento más difícil”.

Otros momentos que impactaron a Saab fueron el Caracazo, en 1989, y la rebelión cívico militar del 4 de febrero de 1992, que lo llevaron a escribir “Maisanta”, un poema dedicado a la madre de Chávez, que entregó en el Cuartel San Carlos al comandante.
Cazal también refirió otros momentos que dejaron una impronta en la poética de Saab. En 2005, mientras era gobernador de Anzoátegui, vivió una situación terrible. Tras el terremoto en Pakistán, fue enviado por Fidel Castro a ese país para cumplir con una misión. “Termina escribiendo un libro, algo que nadie le pidió, pero que él necesitaba, porque tenía que escribir”, dijo el viceministro, tras lo cual mencionó el libro “Los niños del infortunio”, publicado en 2006.
Un poeta revolucionario y del amor
Jiménez Ure, por su parte, manifestó que en su libro “SAAB, una vida literaria” hace precisiones sobre “Un tren viaja al cielo de la medianoche”, que contiene “una expresión poética férrea”, donde las contradicciones son, sin duda, una exposición, y donde la “lírica inimitable” revive factores como la melancolía, el amor, la perplejidad por el entorno. Todo ello, confiesa Jiménez Ure, le impulsó a escribir sobre Saab.

La publicación de “Los ríos de la ira”, hace cuarenta años, fue un “evento incendiario”, manifestó el autor de “SAAB, una vida literaria”, acotando que ese libro forma parte de “la poética más brava” del poeta revolucionario, que fue publicado por primera vez en 1987 por la Espada Rota Ediciones. “Asomaba su rostro en un recorrido con obstáculos, sucesor de un mito conocido como Victor Valera Mora”, profundizó Jiménez Ure.
Al encuentro también asistieron amistades de la infancia y juventud de Tarek: María Eugenia, viuda de Ramón Palomares, así como familiares del poeta Pepe Berroeta, entre otros seres queridos.
La Filven Mérida es un espacio para compartir, para la amistad y celebrar esos encuentros que se convierten en momentos eternos cuando el libro está de por medio. Esta fiesta continúa este domingo 30 de noviembre, con más actividades y 32 expositores con novedades literarias que pueden adquirirse en el espacio ferial.


